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miércoles, 4 de mayo de 2016



TOMA DE BASTILLA
El 11 de julio de 1789, el rey Luis XVI, actuando bajo la influencia de los nobles conservadores al igual que la de su hermano, el Conde D'Artois, despidió al ministro Necker y ordenó la reconstrucción del Ministerio de Finanzas. Gran parte del pueblo de Paris interpretó esta medida como un auto-golpe de la realeza, y se lanzó a la calle en abierta rebelión. Algunos de los militares se mantuvieron neutrales, pero otros se unieron al pueblo.
El 14 de julio el pueblo de París respaldó en las calles a sus representantes y, ante el temor de que las tropas reales los detuvieran, asaltaron la , símbolo del absolutismo monárquico, pero también punto estratégico del plan de represión de Luis XVI, pues sus cañones apuntaban a los barrios obreros. Tras cuatro horas de combate, los insurgentes tomaron la prisión, matando a su gobernador, el Marqués Bernard de Launay. Si bien sólo cuatro presos fueron liberados, la Bastilla se convirtió en un potente símbolo de todo lo que resultaba despreciable en el Antiguo Régimen. Retornando al fortaleza de Bastilla , la multitud acusó al alcalde Jacques de Flesselles de traición, quien recibió un balazo que lo mató. Su cabeza fue cortada y exhibida en la ciudad clavada en una pica, naciendo desde entonces la costumbre de pasear en una pica las cabezas de los decapitados, lo que se volvió muy común durante la Revolución.
 REGIMEN DEL TERROR
En la Francia revolucionaria, tras la caída de la monarquía (1793 a 1794), se instauró el llamado “régimen del Terror”, el cual según algunos historiadores estaba caracterizado por la brutal represión mediante el recurso del terrorismo de Estado, mientras que, para otros, el terror aparece como un arma de doble filo, que al mismo tiempo segó la vida de muchos inocentes, pero también acabó con numerosos complots de especuladores y reaccionarios en París y otras partes de Francia, con lo que, para algunos, el terror se justificaría en parte.  Este período transcurrió bajo la égida del Comité de Salvación Pública, órgano ejecutivo creado en abril de 1793 para apoyar y reforzar la acción del Comité de Seguridad General que existía desde 1792. El Comité de Salvación Pública era un cuerpo colegiado encabezado por Maximiliano Robespierre, quien definió al terror como “la aplicación de la justicia de manera rápida, severa e inflexible”. Se estima que durante el régimen del Terror, en cifras conservadoras, al menos unas 11 mil personas perdieron la vida, hay historiadores que aseguran que fueron hasta 40 mil las víctimas del comité, la mayoría fueron llevadas a la guillotina y otras murieron en la cárceles. El “régimen del Terror” se caracterizó por la intolerancia de los miembros del Comité y de su presidente, el cual se peleó con la Iglesia católica, suprimió la libertad de prensa, oprimió a los empresarios bajo pesadas cargas fiscales para poder financiar la guerra contra las potencias extranjeras y desató una cruel persecución contra los seguidores de la monarquía y contra los moderados girondinos. El “régimen del Terror” sólo terminó cuando una revuelta popular depuso al Comité de Seguridad Pública y apresó a Robespierre, quien fue condenado al patíbulo. El “régimen del Terror” apareció para castigar los excesos cometidos por la monarquía, bajo el reinado de Luis XVI y María Antonieta, pero terminó por cometer los mismos excesos de los cuales fueron acusados sus antecesores. El ejemplo de lo que ocurrió en la Francia de finales del siglo XVIII, sin duda alguna aplica muy bien para lo que vive hoy Puebla, no por nada Robespierre definió al régimen del Terror como “la aplicación de la justicia de manera rápida, severa e inflexible”. Por cierto, dicen que los duros y los fuereños se impusieron al interior del actual régimen morenovallista y que vienen aun medidas más duras, o parafraseando al hoy gobernador en campaña, “lo mejor aún está por venir”.


 


REVOLUCION FRANCESA

COMO EMPEZO LA REVOLUCION FRANCESA

La Revolución francesa fue un conflicto social y politico, con diversos periodos de violencia, que convulsionó Francia y, por extensión de sus implicaciones, a otras naciones de Europa que enfrentaban a partidarios y opositores del sistema conocido como el Antiguo Regimen. Se inició con la autoproclamación del Terce Estado como Asamblea Nacional en 1789 y finalizó con el golpe de estado de Napoleon Bonaparte en 1799.

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 CAUSAS DE LA REVOLUCION FRANCESA

  • Un régimen monárquico que sucumbiría ante su propia rigidez en el contexto de un mundo cambiante, y que, tras varios intentos de adoptar medidas destinadas a atajar la crisis política y económica, capituló ante la violenta reacción de la nobleza.
  • Una aristocracia (la nobleza y el alto clero) aferrada a sus privilegios feudales, que bloqueó todas las reformas estructurales que se intentaron implantar desde la Corte.
  • El auge de una clase burguesa nacida siglos atrás, que había alcanzado un gran poder en el terreno económico y que ahora empezaba a propugnar el político. Su riqueza y su cultura la había elevado al primer puesto en la sociedad, posición que estaba en contradicción con la existencia de los estamentos privilegiados, nobleza y clero.
  • La exasperación de las clases populares urbanas y del campesinado, empobrecidos por la subida de los precios –en particular de los cereales y del pan, base de la alimentación— y por el incremento continuo de los impuestos y derechos señoriales y reales. El diezmo que cobraba el clero, apenas servía para mantener el culto y socorrer a los pobres. El campesinado contestaba además el origen de la propiedad de los derechos y servidumbres feudales , que les parecían abusivos e injustos.
  • La expansión de las nuevas ideas ilustradas.
  • La regresión económica y las crisis agrícolas cíclicas (la que estalló en 1788 fue la más violenta de todo el siglo XVIII), agravados por las malas cosechas en los años que precedieron a la Revolución.
  • La quiebra financiera provocada por los vicios del sistema fiscal, la mala percepción y la desigualdad de los impuestos, los gastos de la Corte, los costes de las guerras, y por los graves problemas hacendísticos causados por el apoyo militar a la guerra de la Independencia de Estados Unidos. Esta intervención militar se convertiría en arma de doble filo, pues, pese a ganar Francia la guerra contra Gran Bretaña y resarcirse así de la anterior derrota en la guerra de los siete años , la hacienda quedó en bancarrota y con una importante deuda externa. Los problemas fiscales de la monarquía, junto al ejemplo de democracia del nuevo Estado precipitaron los acontecimientos.
 LA ASAMBLEA LEGISLATIVA Y LA CAIDA DE LA MONARQUIA
Bajo la Constitución de 1791, Francia funcionaría como una monarquía constitucional. El rey tenía que compartir su poder con la Asamblea, pero todavía mantenía el poder de veto y la potestad de elegir a sus ministros.
La Asamblea Legislativa se reunió por primera vez el 1 de octubre de 1791. La componían 264 diputados situados a la derecha: feuillants, y girondinos, portavoces republicanos de la gran burguesía. En el centro figuraban 345 diputados independientes, carentes de programa político definido. A la izquierda 136 diputados inscritos en el club de los jacobinos o en el de los cordeliers, que representaban al pueblo llano parisino a través de sus periódicos L´Ami du Peuple y Le Père Duchesne, y con Marat y Hebert como portavoces. Pese a su importancia social y el apoyo popular y de la pequeña burguesía, en la Asamblea era escasa la influencia de la izquierda, pues la Asamblea estaba dominada por las ideas políticas que representaban los girondinos. Mientras los jacobinos tienen detrás a la gran masa de la pequeña burguesía, los cordeliers cuentan con el apoyo del pueblo llano, a través de las secciones parisienses.